Ciencias Sociales

Comidas caseras y abatimiento de obesidad: una revisión narrativa

Home meals and abatement of obesity: a narrative review

María de Jesús Serrano-Plata
Universidad Autónoma del Estado de México, México
Ma. Victoria Domínguez-García
Universidad Autónoma del Estado de México, México
Xavier Allirot
Basque Culinary Center (BCC), España
Antonio Laguna-Camacho
Universidad Autónoma del Estado de México, México

Comidas caseras y abatimiento de obesidad: una revisión narrativa

CIENCIA ergo-sum, Revista Científica Multidisciplinaria de Prospectiva, vol. 26, núm. 1, marzo-junio 2019

Universidad Autónoma del Estado de México

Recepción: 28 de junio de 2017

Aprobación: 26 de junio de 2018

Resumen: La disminución en consumo de comidas típicas y el aumento en consumo de alimentos industrializados altos en grasa y azúcar coinciden con la prevalencia de obesidad. Se examinan las posibles ventajas sociales, sensoriales y somáticas de las comidas caseras y su relación con el peso corporal. Se realizó una búsqueda de literatura científica en cinco bases de datos, de 169 estudios localizados, 14 de ellos cumplieron los criterios de inclusión para una revisión narrativa. Los resultados muestran que las comidas caseras serían episodios de alimentación que incluyen platillos típicos aceptados por la cultura de las familias y se ajustan a una dieta nutricionalmente adecuada. Un consumo regular de comidas caseras podría contribuir a disminuir la prevalencia de obesidad.

Palabras clave: comidas caseras, familia, obesidad, alimentos industrializados.

Abstract: The decrease in consumption of traditional diets and the increase in consumption of high-calorie processed foods coincide with the prevalence of obesity. The aim of the present article was to examine the social, sensory and somatic advantages of home meals and their relationship with body weight. Related scientific literature was sought out in five databases, out of 169 located studies, 14 met the inclusion criteria for a narrative review. The results show that home meals would be eating episodes that include typical preparations accepted culturally by families and that conform to the characteristics of a nutritionally adequate diet. Regular consumption of home meals could contribute to reduce the prevalence of obesity.

Keywords: homemade meals, family, obesity, unhealthy processed food.

Introducción

El contexto característico de las sociedades modernas en el que ocurren los episodios de alimentación involucra cambios en décadas recientes como la urbanización y la globalización (Himmelgreen et al., 2014). El fenómeno de transición nutricional por la disminución en el consumo de comidas tradicionales y el aumento en los productos industrializados ricos en grasa, azúcar y sal, así como un estilo de vida sedentario, es quizá una importante causa de la epidemia actual de obesidad y enfermedades crónico-degenerativas (Hernández-Ramírez y Ortega-Canto, 2016; Monteiro et al., 2017).

Un reporte de la Organización Panamericana de la Salud-Organización Mundial de la Salud (OPS-OMS, 2015) menciona que los mercados más atractivos para ofertar los productos alimenticios son los países en proceso de urbanización de bajos y medianos ingresos que abren su economía a la inversión extranjera y eliminan la regulación de los mercados, lo que facilita la disponibilidad y venta de alimentos procesados ricos en grasa, azúcar y sal. Así, la población se aleja de la dieta local tradicional remplazándola por un mayor consumo de alimentos industrializados no saludables (Marín-Cárdenas et al., 2014). Comer fuera de casa es también cada vez más común (Díaz-Méndez y Van den Broek, 2017), y se asocia con una dieta de pobre calidad y con mayor índice de masa corporal (McGuffin et al., 2013; Bezerra et al., 2012; Naska et al., 2011). Por lo anterior, el tipo de alimentos elegidos y su lugar de consumo son aspectos que contribuyen a la ingestión energética y el nivel de peso corporal.

Aunque existen intervenciones médico-nutricionales basadas en guías dietéticas para una alimentación saludable (Secretaría de Salud [SSA], 2012; Food and Agriculture Organization [FAO], 2017; American Diabetes Association [ADA], 2017), y a pesar de que las personas identifican correctamente los alimentos saludables y no saludables (Laguna-Camacho y Booth, 2015), estos términos han sufrido un reduccionismo alejado del contexto cultural (Schuldt y Pearson, 2015). Tal estereotipo de alimentación “saludable” y “no saludable” ha generado confusiones entre las personas respecto a la que llevan tradicionalmente al pensar que no tienen acceso a alimentos saludables (Laguna-Camacho, 2017), por lo que es común encontrar que la gente se alimente de manera incorrecta (Brown-Kramer et al., 2009).

Muchas comidas que se preparan dentro del hogar involucran dominios con amplia consonancia sociocultural (Rosenkranz y Dzewaltowski, 2008; Mills et al., 2017). El término cultural comidas caseras no se ha descrito claramente en investigación y para este trabajo referirá no sólo al espacio físico donde se preparan o consumen los alimentos, sino a los episodios de alimentación que incluyen platillos típicos tradicionales, reconocidos y consumidos con frecuencia por las familias de una localidad que comparten la misma cultura. Un aspecto poco resaltado por los profesionistas de la salud es que las comidas caseras podrían proporcionar beneficios que permitan tener hábitos alimenticios que contribuyan a un adecuado consumo energético y nutrimental y, por tanto, al bienestar, además de un peso corporal saludable (Kobayashi et al., 2017). La frecuencia con la que se comen las preparaciones típicas en casa podría contribuir a un aporte adecuado de energía y nutrientes, así como a un menor consumo de alimentos procesados no saludables (Seguin et al., 2016). Para sustentar tal idea, se llevó a cabo una revisión narrativa que examina las posibles ventajas de las comidas caseras como medida para favorecer un peso corporal saludable (figura 1).

Aspectos
somáticos, sensoriales y sociales de las </span>comidas caseras y su influencia en el
peso corporal
Figura 1
Aspectos somáticos, sensoriales y sociales de las comidas caseras y su influencia en el peso corporal
Fuente: elaboración propia.

1. Estrategia de revisión

Se revisaron publicaciones científicas sobre la temática de las comidas en casa y bienestar con base en las recomendaciones de Byrne (2016), las cuales consideran mejorar la integridad de la literatura científica al garantizar que los artículos cumplan con las necesidadesde los lectores. El procedimiento de revisión se centró en los siguientes momentos: a) planteamiento del problema, b) búsqueda sistemática de la información, c) análisis de la literatura y d) redacción de los resultados. Los criterios de selección de artículos fueron a) todos los diseños metodológicos, b) publicaciones en inglés y español, c) estudios en ambos sexos, d) relación con el peso corporal y obesidad, e) antigüedad de cinco años a la fecha, publicados entre 2013 y 2017, f) cualquier país y g) mención de ventajas sociales, sensoriales o somáticas de comidas en casa.

Los artículos científicos fueron buscados en siete bases electrónicas de información científica de acceso libre. Se usaron diversas palabras clave seleccionadas para distinguir estudios con particular énfasis en comidas caseras (home meals, family meals, home cooking), lugar de consumo y aspectos del contexto (eating out, eating away from home, eating at home, home food environment), así como en efectos sobre la salud (healthy eating, wellbeing, overweight and obesity). Se extrajeron 169 artículos de revistas revisadas por pares publicados en PubMed (5), Biblioteca Virtual en Salud (6), BioMed central (8), Elsevier (7) y ScienceDirect (143), y en dos bases de datos no se encontraron artículos (Scielo y la Biblioteca Cochrane), de los cuales 14 fueron seleccionados para este artículo (ver anexo). Los artículos fueron complementados por los que se encuentran citados en sus referencias o son conocidos por los autores.

2. Resultados

2. 1. Ventajas sociales de las comidas caseras

Compartir comidas en casa pueden promover el desarrollo de roles, relaciones personales e identidad cultural (Mills et al., 2017). Las comidas en casa favorecen las normas, hábitos y rutinas diarias que ayudan a modelar el comportamiento de los miembros de la familia (Tumin y Anderson, 2017; Banna et al., 2016; Watts et al., 2015; Khanom et al., 2015), así como involucrarlos en comprar alimentos, cocinar y limpiar después de las comidas (Jones et al., 2014).

Preparar alimentos en casa permite a la familia la planeación y elección anticipada de los que se van a consumir, por lo que se reduciría el desperdicio (Tumin y Anderson, 2017; Raskind et al., 2017; Utter y Denny, 2016; Herbert et al., 2014). Comer en casa permite también a la familia no gastar en el consumo fuera del hogar (Jones et al., 2014; Tiwari et al., 2017; Lachat et al., 2012). Este tipo de previsiones respecto a la alimentación familiar contribuiría al ahorro de tiempo y dinero.

El entorno social y la cultura son factores determinantes de los hábitos alimenticios (Khanom et al., 2015). Los padres de familia pueden fomentar una adecuada alimentación, así como la actividad física de sus hijos (Lora et al., 2017), por ejemplo, dando consejos sobre la selección de alimentos y el consumo de platillos típicos (Banna et al., 2016). Aunque también pueden influir de manera negativa al favorecer el consumo de alimentos con alto contenido calórico (galletas, refresco) y su uso para la regulación emocional (Lora et al., 2017), lo que contribuiría a la obesidad infantil (Datar, 2017).

Los hábitos y rutinas familiares se forjan en casa desde los primeros años de vida, y facilita que continúen tales prácticas de generación en generación. Cocinar es una actividad importante del día a día y una responsabilidad adjudicada aún a las mujeres (Gatley et al., 2014). Cada cultura brinda un modelo para la preparación de alimentos (Jones et al., 2014). Este aspecto tradicional permite el reconocimiento de platillos típicos por los miembros que la integran. De este modo, las comidas típicas son culturalmente reconocidas y facilitadas, por lo que es más fácil que se lleven a cabo. Por ejemplo, un estudio mostró que existe mayor adherencia a las dietas tradicionales de México si incluyen tortillas de maíz, frijoles, sopas, platillos típicos, frutas, verduras, entre otros (Santiago-Torres et al., 2015). Con esto, si las comidas recomendadas incluyeran alimentos o platillos característicos, esto quizá mejore el apego en su realización.

2. 2. Ventajas sensoriales de las comidas caseras

Consumir determinado tipo de alimento o platillo es agradable, pero lo es aún más cuando se vuelve algo cotidiano para la persona. Las comidas familiares por representar experiencias de convivencia con los seres queridos crean asociaciones afectivas positivas con los alimentos. Comer en casa es además un evento asociado a preparaciones típicas, ya que se basan generalmente en ingredientes frescos y propios de la entidad y zona geográfica (Herbert et al., 2014; Gustat et al., 2017). La cocina tradicional mexicana incluye alimentos como maíz, fríjol, chile, tomate, calabaza, aguacate, entre otros, y comprende costumbres, técnicas culinarias y modos de comportamiento comunitarios ancestrales (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization [Unesco], 2010). Tales preparaciones tradicionales son bien disfrutadas por su alta palatabilidad (Utter y Denny, 2016; Raskind et al., 2017; Watts et al., 2015). Aunado a lo anterior, al preparar uno mismo los alimentos incrementa el gusto por cada ingrediente, y la preparación se percibe más natural, lo cual no sólo se traduce en mayor agrado, sino también en mayor consumo (Dohle et al., 2014).

2. 3. Ventajas somáticas de las comidas caseras

La ingesta de comidas caseras quizá permita a las personas llevar patrones dietéticos más nutritivos (T umin y Anderson, 2017; Utter y Denny, 2016; Khanom et al., 2015; Hammons y Fiese, 2011; Banna et al., 2016). Por ejemplo, existe una asociación positiva entre la frecuencia de las comidas familiares y el consumo de frutas y verduras (Welsh et al., 2011). Comer en casa puede ser una manera relativamente sencilla para aumentar el consumo de alimentos saludables por medio del incremento de su disponibilidad (Tumin y Anderson, 2017; Watts et al., 2015; Keller et al., 2014; Sun et al., 2015; Herbert et al., 2014). Se ha reportado que las comidas en casa podrían mejorar el consumo por semana de frutas, verduras, productos lácteos, granos enteros, fibra y otros nutrimentos importantes, así como la disminución del consumo de bebidas azucaradas, bocadillos altos en grasa, comida rápida y visitas a restaurantes (Welsh et al., 2011; Fulkerson et al., 2014). De esta manera, las comidas en casa parecen basarse en alimentos naturales, frescos o con pocos productos industrializados.

Para obtener los beneficios nutricionales de las comidas caseras es necesario observar las cantidades. Cuando las comidas se sirven en casa es más sencillo controlar el tipo de ingredientes utilizados y las porciones que se van a servir, a diferencia de lo que sucede fuera de casa. Las madres, además de considerar gustos y preferencias alimentarias, ajustan la cantidad que ofrecen a sus hijos en una comida de acuerdo con lo que ellas consideran suficiente para que el niño se sienta satisfecho (Johnson et al., 2015). Por ejemplo, las madres o las personas responsables de preparar los alimentos en el hogar tienen la capacidad de enumerar e identificar los ingredientes y las cantidades utilizadas en las recetas de los platillos típicos (Banna et al., 2016; Sobal y Hanson, 2014) y de tener más control sobre los alimentos que se comen (Watts et al., 2015). En este sentido, la orientación alimentaria a madres de familia para la preparación de comidas caseras podría ser una estrategia para fortalecer estas prácticas alimentarias. Al respecto, la implementación de un programa educativo para calcular las porciones que requiere un niño influyó de manera positiva en el consumo alimenticio de los hijos (Small et al., 2013).

Un ambiente positivo durante las comidas tiene beneficios en la salud de los niños (Haines et al., 2013). Por ejemplo, las familias que conviven más tiempo durante la comida poseen una comunicación más positiva y consideran, pues consideran que son importantes y significativas, lo cual tiene como resultado niños con un peso saludable (Fiese et al., 2012). El hogar podría ser un escenario para favorecer la convivencia, las relaciones sociales positivas, la comunicación y el apoyo familiar.

Los niños en edad preescolar expuestos a cenar con regularidad en familia, dormir adecuadamente durante la noche y limitar el tiempo frente a la pantalla de televisión tienen menor prevalencia de obesidad (Anderson y Whitaker, 2010). Un estudio encontró que los adultos que preparan todas sus comidas en casa tienen menor desarrollo de obesidad que los que quienes lo hacen con menor frecuencia (Tumin & Anderson, 2017). Compartir comidas en familia tres o más veces a la semana se asocia con mayor probabilidad de estar en un rango de peso saludable (Hammons y Fiese, 2011), así como las cenas familiares con índices de masa corporal más bajos (Sobal y Hanson, 2014; Herbert et al., 2014). Esta evidencia indica que el consumo de comidas preparadas en el hogar favorece el peso corporal adecuado.

3. Discusión

Esta revisión narrativa muestra que las comidas caseras tienen ventajas sociales, sensoriales y somáticas que pudieran facilitar un consumo satisfactorio y adecuado de alimentos socialmente aceptados. Debido a que el manejo actual para la pérdida de peso se sigue dirigiendo a tratamientos de bajo riesgo, como intervenciones de estilo de vida que incluyen cambios en la dieta y el ejercicio (González-Muniesa et al., 2017; Bray et al., 2017), incorporar y promover las comidas caseras podría abordarse como potencial medida preventiva y de intervención para la obesidad.

Desde una perspectiva social, las recomendaciones dietéticas son apropiadas si coinciden con las condiciones en las cuales viven las personas, incluyendo su cultura (Reckinger y Régnier, 2017). Alimentarse bien implica la compresión cultural, la falta de restricción y un sentido de libertad (Levine et al., 2016). Por tanto, los programas de alimentación orientados a patrones culturales podrían ser aceptables y satisfactorios tanto para la población general como para los proveedores de salud (Santiago-Torres et al., 2015).

Entre las limitaciones expuestas en los artículos revisados se encontró el uso de diseños transversales, la alta heterogeneidad en las metodologías, el tamaño pequeño de la muestra, la elegibilidad no aleatoria de los sujetos, los sesgos derivados del auto-reporte (e.g. recordatorio de 24 horas) y los límites del área geográfica. Para reconocer ampliamente las ventajas de las comidas caseras se necesitan más estudios experimentales y longitudinales que permitan establecer relaciones causales entre ellas y el peso corporal, así como de los mecanismos mediadores.

Conclusión y prospectiva

En 1948 la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la salud como el completo estado de bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad. Esta definición conceptual obliga a los profesionales de la salud a establecer estrategias holísticas en la orientación alimentaria.

Esta revisión reconoce ventajas somáticas, sensoriales y sociales de las comidas caseras que podrían contribuir de manera positiva a la salud de la población, así como a la conservación del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. La promoción de las comidas caseras se pudiera fomentar en un ámbito individual, familiar y colectivo por un equipo de salud multi, inter y transdisciplinario comprometido y capacitado. Además se requiere de investigación sobre sus beneficios en bienestar de la población, cuya evidencia pueda guiar políticas locales y nacionales de acción contra la obesidad con la colaboración de medios de comunicación y la industria alimentaria.

Agradecimientos

Se agradece a el CONACYT la beca otorgada a María de Jesús Serrano-Plata para la realización del Doctorado en Ciencias de la Salud UAEMéx bajo dirección de Antonio Laguna-Camacho con el proyecto “Efecto de comidas caseras sobre peso corporal” del cual se desprende esta revisión.

Referencias

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Anexo

Características de los 14 artículos incluidos en la revisión narrativa
Características
de los 14 artículos incluidos en la revisión narrativa
Fuente: elaboración propia

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